NOTICIAS

NOCHE DE JUVENTUD COMPROMETIDA

Noche de gala. Noche de elegancia sin rimbombancia glamurosa. Noche de espíritu joven y de testimonio jovial a la propia Fiesta.

Noche de ovaciones merecidas a los locos que comenzaron el camino arduo y espinoso de convertir la emoción joven de aficionado en emoción joven de apasionado por la tauromaquia.

Noche de juventud prendida de un hilo llamado esperanza, hilo de acero, pero hilo fino y delgado sostenido por el vástago de la ilusión.

Noche de injustos premios por su condición de merecidos para cada uno de los premiados en cada categoría. Pero siempre está el mejor, por eso mismo fue noche de justicia.

Noche de plata con corazón dorado: como la sonrisa de "El Chano" y de "Niño de Leganés". Y noche de ovación montera en mano, de Javier Ambel, que dedicó su apéndice a las dos mujeres que lo acompañan en el paseíllo de la vida. También noche de puyazos en el morrillo que el devenir ofrece pero que Tito, el titán, siempre ve.

Noche de ilusión novilleril, de ímpetu de los renuevos que empiezan, de triunfo abrileño que da impulso a la nueva temporada.

Noche de aprendizaje de viejos y nuevos renuevos taurómacos, como el que testimonió Victoriano del Río al recoger el premio a toda una trayectoria de ensueño sintetizada en una temporada de triunfos periódicos.

Noche de reconocimientos empresariales, que también son necesarios, como el empeño de Carlos Zúñiga por levantar Gijón y hacer de la Feria de Begoña todo un serial digno para una digna ciudad.

Noche de 'Morante´, pero a caballo, saliendo a la palestra en voz y gracia de una madre orgullosa de su hijo caballero.

Noche milenaria, que viene de mil: como número de ilusiones que deshilacharon José Luis Ramón y Alfonso Santiago al recoger su cabal apéndice a toda una senda de lucha en papel.

Noche de arrimones enmascarados en el premio que Miguel Ángel Perera tuvo a bien recibir, y noche de mil y un naturales de mágico encandile los que Ferrera no pudo recoger pero sí que los pudo merecer.

Noche de 25 millones de gracias, como los centímetros de la cornada que impidió a Poncerecoger su homenaje y como los segundos que tardó en responder que nadie recogiera su premio: era suyo y lo recogería el próximo año, por tanto, noche también de promesas.

Noche de cante grande y noche de Cha Cha Cha. Esa fue la noche de ayer, la noche de la Juventud Taurina.

 

Javier Fernández-Caballero vía CULTORO.com

primi sui motori con e-max